Dolor de muelas , dentistas y anestesia – tortura en trío

4:21 am en Calidad de vida de Yury Cancino

Todos tenemos que ir al dentista desde niños, tanto para revisar que no existan caries como para reparar los dientes en caso que una haya hecho de las suyas. Así que todos sabemos lo que es la anestesia y las sesiones con el dentista. Pero solo para algunos (como yo) resulta ser una verdadera tortura porque la anestesia no funciona, y la tortura es mucho peor cuando el dentista no te cree ! Pero hay soluciones, si uno está dispuesto a buscarlas.

Las reacciones a las anestesia que ponen los dentistas para hacerte una tapadura o una extracción no tienen los mismos efectos para todo el mundo. Yo pertenezco al grupo de personas que no reacciona de manera típica a esta anestesia.

Ya simplemente me habia hecho a la idea de que dolor insoportable (insoportable de verdad) y dentistas eran sinónimos, cuando mi amigo Bernardo me comentó sobre una clínica dental donde te aseguraban que no tendrías dolor. Fue así como llegué al Centro Odontológico Padre Mariano y me encontré con un cartel que explicaba algo así como que el dolor dental era parte del pasado.

La verdad es que la atención era (y es) de primera, y quedé realmente impresionado. Pero mi buena impresión duró hasta que la tortura comenzó… la anestesia no me tomaba. Cuando le dije al dentista, este no me escuchó. Era como si lo que decía no fuera cierto, pero cuando se dió cuenta de que realmente me dolía y que no era una exageración, paro y me puso más anestesia. Esto siguió hasta la cuarta dosis de anestesia cuando por fin comenzó a dormirse mi cara… Uf! que alivio.

No era lo primera vez que pasaba, había sido así desde mi niñez y continuó sucediendo así cada vez que acudía a una sita y que necesitaba hacerme un tratamiento. Siempre partía hablando con el dentista (cuando era uno nuevo) y le explicaba o le recordaba mi problema con la anestesia. Pero la actitud siempre era la misma : una mirada de incredulidad y hasta molestia. La paciencia se agotaba porque sentían mis reclamos como berrinches de un miedoso.

Hablando más con ellos, miestras vencía el estado de shock que me provocaban estas sesiones de tortura, me explicaron que era imposible que no reaccionara a la anestesia, que lo único que podía suceder es que no le apuntaran a la primera al nervio tal, pero que podían pinchar el nervio cual y en definitiva, en un par de segundos debía dormirse la cara entera.

Cuando veían el peso de los hechos, que efectivamente no me respondía instantáneamente la anestesia, argumentaban que en odontología estaba bien establecida la existencia de dolores fantasma. Etiquetando así el dolor que yo estaba experimentando y diciendo que obedecía a un dolor exclusivamente creado por la mente y que no tenía ningún origen físico en los nervios de la cara, y que ocurría en personas extremadamente nerviosas.

Mi respuesta era, es y será : FALSO

La medicina es una ciencia que, como todas, esta día a día haciendo nuevos descubrimientos, avanzando entre un paradigma y otro : es decir, no existen verdades absolutas.

No niego la existencia del dolor fantasma, sino que mi dolor sea de origen nervioso. Si fuera así, cómo explicaría el dentista que pudiera saber exactamente que estaba haciendo en mi boca, cuando me hizo un tratamiento de conducto, cuando me hecho un líquido (que nisiquiera se como se llama) que me quemó parte del nervio y luego cuando corto parte del nervio restante y finalmente cuando se le quedo una parte de un instrumento inscrustado dentro del diente. Cómo puedo saber si además estoy con los ojos cerrados y supuestamente la anestesia ha funcionado !!

Yo no podía ver que me estaban haciendo, y nadie ve lo que le hacen en una sesión con el dentista, pero podía sentir cada pasada de sus instrumentos igual que si lo hiciera sobre la piel abierta de uno de mis brazos y sin anestesia.

Cómo prenteden los dentistas que uno reaccione frente a ellos si toda su vida ha sufrido dolores así : yo no puedo estar tranquilo, y no estoy nervioso, simplemente estoy aterrorizado?

Finalmente, y haciendo una revisión de toda mi vida en el dentista, me di cuenta que siempre terminaba haciendome efecto la anestesia, pero luego de 25 a 30 minutos después de inyectada, independiente de si era una dosis o cuatro. Y que el efecto iba en aumento a medida que pasaban los minutos llegando a dormir la cara luego de unos 40 a 45 minutos después de la primera administración.

Así que en una de las visitas le pedí al dentista que me inyectara la anestesia y continuara el tratamiento en 30 minutos… el resultado fue genial !

Ahora puedo ir al dentista y pensar de que por lo menos 30 minutos después de la inyeccción de la anestesia, podré descansar y tener una atención sin dolor.

Lo increíble de todo esto es que cuando lo converso con otras pesonas, encuentro de todo tipo de experiencias. Desde experiencias como la de mi hermana, que no siente nada y nunca ha sufrido molestia alguna en sus visitas al dentista, hasta otras como las de mi madre, que decidió aguantarse el dolor y obviar el tramite de la inyeccción de anestesia, pues tampoco le hacia efecto.

Según lo que creo, la reacción a la anestesia que esperan los dentistas, reacciones como la de mi hermana, no son la regla. Quizá la parte ancha de la campana de Gauss, pero no todos estamos en esa parte de la curva.

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